miércoles, 2 de mayo de 2007

Crónica de una noche

Recibió una llamada, "Salimos?", el mundo se paraliza, deja de girar, el tiempo se detiene, sin embargo su cuerpo comienza a sentir como cada célula se activa y comienza a temblar, entre alegría y pánico, su sonrisa es evidente para el mundo que poco a poco reacciona del choque vivido.

Su mente se llena de preguntas, de incertidumbre, se llena de esperanzas y es invadida por la ilusión que el mundo presenció por un tiempo tan corto que no pudo recordar, pero en su mente se quedó grabado como si hubiera quedado cicatriz.

Llega el momento, el tiempo transcurrió rápidamente entre la llamada y el encuentro.  El mundo comienza a girar más despacio y corre hacia sus brazos, se sienten completos, tentando al destino una vez más, jugando con el presente, sabiendo el riesgo de literalmente jugar con fuego, fuego que se sale por los ojos de ambos cuando se miran.

La noche entera es un espectáculo, choque de miradas, roce de manos por empujones de la gente o por el propio movimiento causado por la sensación del ritmo, sonrisas compartidas, miradas indagantes, abrazos, bailes, brindis, cigarros, más miradas, más sonrisas, y tratar de contener el impulso de atacar que siente el uno hacia el otro, tentando al destino, provocando al otro, arriesgando amistades, vivieron una noche que no debió terminar como lo hizo, o tal vez si debió hacerlo, pero no fue lo deseado.

Temblar del susto, mirar con timidez y deseo, no saber como actuar, tratar de evitar que un simple adiós termine la noche, pensar como incitar al otro que se envuelva en el remolino que les significaría volver a estar juntos, pero dejar pasarlo todo por miedo a un golpe seco contra un muro, y simplemente callar, esperando que tal vez algún día, uno de los dos dé el paso necesario para mandar todo al carajo y seguir el instinto.

Se miraron, se despidieron, se acercaron para decirse adios, el momento obligado y esperado de toda la noche... Adiós linda! Chao lindo! el mundo paró a presenciarlo y el par de cobardes defraudaron hasta a las estrellas que estaban pendientes de tal acontecimiento.

Ese fue el fin de lo que no debió terminar, sin darse cuenta recibió su corazón que por fin está sano y se quedó con él, porque quien lo entregó sólo lo quiere recibir cuando quien lo posee decida volver con todo...

No hay comentarios: