viernes, 24 de agosto de 2007

Judas

Sé donde estás, pero no sé como estás…

Tu ausencia día a día incrementa un vacío en mi corazón y en mi espíritu, que pierde alegría al no sentirte en mi vida.

Abrir los ojos, levantarse, desayunar, drogarse, bañarse, vestirse y salir del mundo propio para compartir con quienes quiero, no es lo mismo si vos no estás ahí.

Entrás en mi mente para recordarme que te conocí desde el primer día que llegaste al mundo y que desde tu primer aliento me enamoré perdidamente de vos.

Entrás en mi mente para recordarme que tu cola se movía de forma incontrolable al verme, tus ojitos brillaban, corrías como loquito con las patitas en forma circular y todo era más alegre.

Entrás en mi mente para quedarte ahí atrapado, en mis recuerdos, en mis deseos de abrazarte una vez más y cantarte, para que movás tu colita, saltés como cangurito y en mi cara se dibujen millones de sonrisas…

Ahora, tu ausencia causa estragos, no sólo en mi, sino en la familia entera, tu papá te extraña tanto como yo, a pesar de sus peleas no tiene quien lo moleste y se pasa los días quieto, como sin ánimos, y ni te hablo de mi mamá… O de nani… No no no, esto pues no puede ser una situación más difícil.

Las cosas no siempre son como un quiere, pero en cuestiones de amor, no deberían ser separados los seres que se aman por errores de alguno o de otros, no lo sé, no me cabe en la cabeza vivir sin vos, no me cabe en la cabeza que no tengás una cama para meterte debajo y dormir tranquilo…

No me cabe en la cabeza tu ausencia, y como ya no veo por que las lágrimas no me dejan, me voy…

Te amo

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