jueves, 8 de noviembre de 2007

Antes de llegar a Medellín

Ahora no siento que te quiero saltar encima, ahora no pienso en vos como la razón de mis deseos, ahora creo que mi mente renunció a incubar la idea de tenerte o de poder besarte, de amarte...

Ahora puedo pararme al frente tuyo para saludarte con el corazón palpitando a ritmo normal, puedo sonreír tranquila pues verte siempre es un placer, pero mis piernas no temblarán de miedo, mis manos no estarán frías y mi cabeza permanecerá en mi universo, no se irá de viaje hacia el mundo de tus fantasías...

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