lunes, 19 de noviembre de 2007

Desperté y te ví...

Desperté en medio de la noche y vi los labios más deseados dibujados perfectamente en la cara de un ángel…

Todo era oscuro, dormíamos mientras el frío nos rodeaba, en una noche que nació entre rituales de música, baile, sonrisas, miradas brillantes, luces y aire mezclado con fuego natural.

Una cobija encima de nuestros cuerpos temblorosos, que iban cediendo ante el poder de la temperatura, buscando calor por la cercanía y el roce de la piel, tratando de obtener un poco de calor del aire que exhalábamos, mientras nuestros corazones reaccionaban a tal proximidad, acelerándose, gritando en silencio.

Mis piernas se movían lentamente, tocando sus piernas, que se acariciaban una a otra, arrullándose; mis manos se extendieron hacia su cintura y un abrazo nos unió por el resto de la noche, dando paso a un centenar de caricias que habían permanecido atrapadas en nuestras manos durante tanto tiempo.

Toqué sus labios con mis dedos, toqué sus labios con mis labios y lentamente los besé, los hice míos y lo aceptaron, se entregaron a mí y pude delinear unas facciones perfectas que hacen de su cara un espectáculo.

Recuerdo que me detuve antes de besar sus labios una vez más y en ellos se dibujó una sonrisa, esa sonrisa que quita el aliento, esa sonrisa que activa millones de lucecitas en sus ojos, en esos ojos color arco iris que te tragan como un agujero negro.

Un beso, dos besos, le di mil besos…era imposible parar de hacerlo, mientras el resto del mundo dormía o parecía dormir, recuerdo que apretaba mi cuerpo con tanta fuerza como si quisiera dejarme impregnada en el suyo; sus brazos me atraparon completamente y el mundo desapareció, no importaba si la misma cama había o no había gente, no importó nada más que combatir el frío haciéndome sentir su calor…

Así transcurrió el resto de la noche, entre besos y caricias me entregué y se entregó, no fue necesario llevarnos más allá del cielo en el que estábamos y por eso dormimos tranquilamente, sabiendo que lo que acabábamos de hacer era sólo un comienzo…

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