sábado, 29 de diciembre de 2007

La peor decisión

Cómo puede uno llegar a tomar la decisión más inimaginable de la vida?

Estás en un lugar que a nadie le gusta, exceptuando los hipocondríacos, a tu alrededor hay una cantidad de personas con batas blancas largas hasta las rodillas, en sus cuellos hay estetoscopios, en sus bolsillos lapiceros y en sus manos unos documentos, unas tablas de metal que guardan información que no quisieras saber pero es inevitable que la conozcás.

Ellos te explican o tratan de explicarte de la mejor forma posible que tenés a una persona tan importante como sólo puede ser esa persona, enferma, y que es hora de tomar decisiones pues cada minuto que pasa puede complicarse la situación aún más. 

Lo que sigue ahora para vos es jugar a ser Dios, debés decidir si esas personas vestidas de blanco deben luchar para salvar la vida de tu persona importante o si sencillamente deben quedarse quietos ante una situación que acabe con el sufrimiento y dolor, no sólo de esa persona, sino del resto de la gente que la quiere tanto como vos.

Cómo podés decidir eso? Qué pasa por tu cabeza en ese momento? Es una persona tan grande que te hizo quién sos, es un ser tan importante que creó un mundo a tu alrededor para hacerte feliz y ahora que está en este punto crítico de su vida, cómo podés decidir que es lo mejor?

Es una cuestión de egoísmo dejar que los de blanco le salven la vida a toda costa, pues es una lotería lo que pueda ser de tu persona importante si ellos luchan, puede quedar conectado a un respirador por el resto de tu vida, porque la de esa persona ya habrá terminado, después de eso no puede pasar nada más, no se va a mejorar, no va a volver a respirar a voluntad pues sus pulmones colapsaron junto con el resto del sistema respiratorio.

Es una cuestión de amor dejar ir a quien te dio todo, a quién amás más que a cualquier otra persona en el mundo, pues tienen una conexión especial que sólo ocurre con algunas personas, son amigos, son enamorados, son creador y creación, son muy unidos, cómo podés decidir con claridad que ya es justo que deje este mundo loco y descarado y se vaya a quién sabe dónde, a no sentir más el dolor que lo ha llevado dónde está?

Con nada más que admiración te miraré a los ojos hoy cuando te despertés del efecto de la droga que te aplicaron para tranquilizarte, con nada más que respeto por haber tomado la decisión que jamás creíste tener que tomar…

Cómo puede uno jugar a ser Dios? No me cabe en la cabeza tener que decidir sobre la vida de alguien que amo…

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