lunes, 14 de enero de 2008

Our tigy


Conoció una sirena, no era noche de Luna llena, pero igual se enloqueció!
Las ataduras de siempre no existían, ahora habían unas injustas e inesperadas, quizo entregarle todo pero no era posible, el tiempo, el espacio, la gente y los prejuicios los amarraron a dos palos lejos uno del otro y así fue...
Así fue como sintió que su locura era compartida, sintió que podía meterse en un mar que tenía tantos colores como animalitos y todo estaría bien, podrían unirse y quedarse ahí, ahí donde todo estaría bien porque el mar sería su lugar, pero no!  El mar no quizo, no estaba de acuerdo y la marea los separó, enviándolos de nuevo al mundo de humanos que no quería verlos saltar juntos.
La música los envolvió, el baile los unió y la cerveza los mezcló con un movimiento de sonrisas y roces de labios, hasta que por fin pudieron comenzar a dejar caer todo lo que tenían, se fueron entregando lentamente a lo que estaban viviendo, ignorando el mundo que había alrededor observando celosamente como se fundían, pero la noche fue cómplice del tiempo, maldito tiempo los separó.
Un sueño, un deseo, unos ojos tan profundos que sólo quería quedarse mirándolos, tratando de descubrir de quien se estaba enamorando...
Eh! Isleño!

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