martes, 24 de julio de 2018

Quedé en Tinder con un “desconocido” y llegó el esposo de mi mejor amiga


Pasó lo de siempre, deslizar hacia la izquierda, deslizar hacia la izquierda, este no me gusta, este tampoco, este menos, hasta que llegué a un extraño que se veía bueno en la foto y le puse el respectivo corazoncito para seguir buscando. Un par de horas más tarde me notificaron el “it’s a match” y luego de un corto intercambio de palabras y de fotos, quedamos de encontrarnos en un motel fuera de la ciudad, esa misma noche.

Me fui en Uber, prefiero tomarme unos tragos antes de tener sexo con un extraño y no me voy a “boletear”.  “Si resulta ser un desinfle pues termino mis tragos y me largo en otro Uber, qué problema hay”, pensé. Llegué un par de minutos antes de lo acordado, le escribí para entrar a la habitación y ante su aprobación, entré.
Serví un par de tragos de whisky, uno para mí y otro para él, le avisé el número de la habitación, puse música y empecé a tomar relajada, tenía todavía tiempo de aparecer el desconocido.

Un rato después tocaron la puerta, me miré en el espejo antes de abrir (verificando que me viera bien) y cuando abrí casi me voy de para atrás, no podía creer que quien estaba parado frente a mí, era el esposo de mi mejor amiga.

“¿Cómo así?, ¿vos que estás haciendo acá?” con los ojos muy abiertos alcancé a modular. Él seguía mirándome, sin mostrarse sorprendido en lo más mínimo. “¿Puedo pasar?”, preguntó. “Pues ya que, pasá y me contás qué putas pasa”. Entró y yo todavía en shock, cerré la puerta.

Nos sentamos frente a frente, empezamos a hablar y a tomar whisky. Me contó que mi mejor amiga y él estaban bien, pero que no se estaban comiendo desde hace muchos meses, yo recordé (aunque no muy bien) que ella me había contado algo parecido entonces no me sonó a mentira, y luego me salió con la carreta de siempre, que las ganas de sexo no se le quitan a uno por estar casado y que tenía que buscar por fuera lo que no encontraba en su casa. Eso tuvo sentido para mí, aunque era obvio que él estaba intentando justificarme y justificarse las razones por las cuales estaba usando Tinder y montándole cachos a su mujer.

“Bueno, comete a otras mujeres diferentes a tu esposa, no es problema mío, pero ¿yo por qué? ¿cómo es que hiciste “match” conmigo? ¿de quién son esas fotos que me mostraste?”, le solté las preguntas que todavía no había entendido.

“Yo no pongo fotos mías porque no me puedo echar al agua, son de un man x que encontré en internet. Estaba buscando viejas y vos apareciste ahí, estás buena y pensé que si coronaba iba a ser un polvo el hijueputa”, dijo muy sinceramente, alzando su vaso de whisky para brindar conmigo.

“Gracias por lo de buena”, riéndome le respondí el brindis.

Pasaron un par de horas, seguimos tomando whisky, contándonos historias, cantando y riéndonos desinhibidamente, desarrollando sin darnos mucha cuenta esa complicidad que nació del susto inicial al encontrarnos frente a frente en una habitación de un motel y que permanecería entre los dos para siempre.

“Esta es la cita más rara de todas las que he tenido por cuenta de esa aplicación”, dije yo. “Vos sos la vieja más chimba con la que he quedado para culiar”, respondió descaradamente.
Sin poder evitarlo me dio un ataque de risa, de esa risa pícara, nerviosa, y lo miré fijamente entrecerrando los ojos, como si quisiera adivinar qué pasaría después de esa noche sin importar lo que siguiera a continuación.

El man se paró de su asiento, tomó un trago, dejó su vaso en una mesa que tenía al lado y caminó hacia mí. Me tomó de la mano y me levantó, me miró y me dio un beso. Pude haberme quitado pero la verdad, no me dio la gana de hacerlo.

Nos empezamos a besar, y a medida que nuestros labios y nuestras lenguas se fueron encontrando y conociendo, las ganas fueron creciendo, y la ropa se fue cayendo.

Rápidamente nos empezamos a tocar, sin pudor, sin remordimientos. Creo que el whisky ya se nos había subido a la cabeza porque a mí no me importó tocarlo, no me sentí mal al recorrer su cuerpo entero con las yemas de mis dedos, con mis labios, con mi lengua.

Me tiró a la cama y sonriendo se me montó encima para seguir besándome. De pies a cabeza me besó, me olió, me sintió caliente y me escuchó gemir al rozar con su lengua mi clítoris, me bajó delicioso. Después de venirme vi que tenía una erección provocativa, entonces me monté sobre él y sin ningún reparo le bajé, se lo chupé un rato hasta que sentí que no iba a aguantar mucho más, entonces me senté sobre él, penetrándome completamente.

La amistad más importante que tenía hasta ese momento desapareció de mi mente por completo. Me empecé a mover lentamente, balanceándome sobre él, besándolo de vez en cuando, él me halaba el pelo, me agarraba fuerte la cintura y me tiraba fuerte hacia él para clavármelo con mayor fuerza. Me encantó. Los movimientos fueron haciéndose más veloces y más desesperados, hasta que alcanzamos el clímax.

Él tenía razón, un polvo el hijueputa.

Descansamos un poco, recuperamos la respiración y el aliento y unos minutos después, volvimos a arrancar. Me mojo al recordarlo, lo hicimos por varias horas, en todas las posiciones que me sabía y en las que no. Qué cagada con mi amiga, pero su esposo ha sido una de esas sexiadas inolvidables.

Cuando llegó la hora de irnos, estábamos tendidos en la cama, respirando agitadamente, rendidos de cansancio y de placer. Decidimos detenernos y volver cada uno a su casa, satisfechos y sonriendo. No había manera de negarlo, el daño ya estaba hecho. 

martes, 27 de marzo de 2018

I miss my lighthouse, I feel a little lost.
Where am I supposed to go? What am I supposed to do?
My heart doesn't feel strong, its as if it refuses to beat anymore.
What happened?
When did It get so bad?

I thought I was doing fine... what the fuck is wrong?

El final es loca

lunes, 26 de marzo de 2018

A ella le gustan los bolsos pequeños, a vos te gustan grandes. 

A ella le gustan las mujeres y los hombres, a vos te gustan los hombres y las mujeres. 

A ella le gusta tomar whisky en las rocas, a vos ron con cola. 

A ella le gusta dormir hasta que la mente despierte,  a vos te gusta despertar a las 6 de la mañana. 

A ella no le gusta hacer ejercicio, vos no te quedas un día sin hacerlo. 

A ella le gusta acostarse temprano, a vos te gusta trasnochar. 

A ella le gustan las comidas rápidas, a vos las  saludables. 

A ella le dan ganas de vomitar el olor del cigarrillo, vos fumas. 

A ella le gusta que su perro le lama la cara, vos no soportas ni los ladridos. 

A ella le gusta parcharse en casa, a vos irte de fiesta hasta que sale el sol.  

... son tan diferentes como el agua y el fuego, ¿cómo puede ser que se hayan enamorado?