jueves, 7 de febrero de 2008

No puedo creer


Así o más diferente, este jueves al amanecer, este jueves al atardecer...
Fantasía reclama lo que debo, tocan mi mente con un recuerdo de un marcianito verde que todo el tiempo era visible y podía detener el tiempo con sólo alzar el brazo.
En una boca encontré mi sonrisa y en Fantasía atraparon todo lo que me hace feliz para no dejarme ir.
Si todos en ese lugar comparten su forma de ser, ahí quiero vivir.  Pero no creo que en el mundo haya alguien más así, es verdaderamente un hechizo para quien escribe, sería el país más parchado del planeta.
En otro planeta! Ahí si habrán más seres como este...
Sigo sorteando mi vida con el premio a mi depresión (eterna), quienes se han ido, pero en este momento los dioses dejaron su mayor tesoro al alcance de una mirada.  Sonrío.
Una mirada que lleva a paraíso cuando se cierran las puertas y la soledad aporta el toque final, para que las sonrisas se turnen con besitos tan increíbles como quien lanza su encantamiento por medio del brillo de mil estrellas con fondo de colores.
No es posible evitar que mi atención se dirija hacia un Sol que jamás había iluminado como ahora, sin darse cuenta va pintando con sensaciones cada partecita que me compone, tostando cerebro, corazón, hígado, Peter, hasta los ojos que no logran convencer a una mente de que lo que tienen al lado es real.
Se rompe una cadena con un rayo que Zeus mandó porque su princesita no podía sonreír como en sus días de libertad, de los fragmentos de cadena cuelgan los amores y desamores, todo lo que le causaron, y con el miedo se aferran e intentan volver a unir lo que los dioses mandaron destruir.

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