sábado, 8 de julio de 2017

Una certeza real

Juegue con letras, haga lo suyo.
Póngalas al derecho, al revés, en orden, en desorden.
Haga con ellas lo que le de la gana, como hace con todo.
Entre líneas pocos entienden pero muchos creen hacerlo, deles cuerda.

Antes escribía más que ahora, antes este blog era diferente, lo siento por el cambio, aunque han de ser las putas expectativas autoinducidas, porque nadie las ha elevado y es la verdad.

Puedo decir lo lindo que está este día reflejo de una tormenta, ¿cuál tormenta? El autor sabe, el resto la adjudica a lo que le sale del coco, o del orto, a saber. Eso es lo lindo de esto, cada uno encuentra en las letras el reflejo de quien es, no de quien soy, por eso estamos fuera del alcance de los juicios.

Y eso que me ha costado relaciones.

¿Te gusta? Bien. ¿No te gusta? Bien. Revisa cada uno con sus ojos, no con los míos. Leen mi juego y lo ordenan sus filosofías. Ahí hay magia.

Amor a las letras, a su infinita capacidad de construir, de enamorar, de derribar un imperio, de hacer sonreír. Con letras se arman sueños, se dibujan viajes, todo, todo son ellas.

#AmorALasLetras

¿A quién no le han roto el corazón con un mensaje? ¿A quién no han hecho sonreír con una frase? Magia pura es esto del lenguaje. Te eleva o te entierra. Grandeza es este invento, es la verdad.

Alguien me dijo un día que las certezas no existen. Mi amor por las letras es una certeza, mi amor por la naturaleza es otra certeza, no son cosas desarrolladas, son cosas que aparecieron instantáneamente, tanto que ni recuerdo en qué momento arrancaron.

Venga, que me desvío. ¿Desvío de qué si no hay camino?
27 letras, infinitas posibilidades, hágame el hijueputa favor, ¿cómo no amar esto?

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