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3/24/2017

Viene el Papa, ¡Qué emoción! - Las delicias de Maiky

Artículo publicado originalmente en la página web de "Las delicias de Maiky". 
#LasDeliciasDeMaiky 

Con todo el respeto a los católicos, que en este país aparentemente son muchos, me genera más emoción un concierto de Ricardo Arjona –léase mi desprecio entre líneas por favor- que la venida de ese señor a Colombia.

Al parecer, el costo estimado de dicha visita oscila entre 1 y 2 millones de dólares al día, es decir, entre 13.000 y 25.000 millones de pesos colombianos porque viene 4 días, cifras que no se saben a ciencia cierta porque el Vaticano es muy reservado en este tema, todos sabemos por qué, pero no es pertinente tratarlo ahora aquí. Y eso que este señor “se opone a gastos elevados” (palabras textuales del presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia), ¡qué tal que no!

Por un lado, hay quienes sostienen que viene como el representante del Estado del Vaticano, por lo que es normal que su visita la pague el gobierno colombiano, como se usa normalmente con las visitas entre presidentes y todas esas parafernalias de políticos. Siendo así, ¿qué pitos toca un religioso metiendo la cucharada entre políticos? Supuestamente, la Iglesia Católica no debería intervenir en temas políticos por tratarse de una religión, al menos eso me ha repetido hasta el cansancio mi ultra-católico-roommate, lo cual me genera muchísimos más interrogantes de los que ya mantengo con este asunto.

Por otro lado, hay quienes sólo lo ven como la cabeza del catolicismo visitando nuestro país, y de ser así, ¿por qué todos tenemos que costearlo? ¿por qué no traer a otros líderes de otras religiones también? Si supuestamente viene con el fin de apoyar la paz, empecemos por aceptar y reconocer las diferencias de creencias y religiones que profesamos en este país y no le demos gusto sólo a un grupo, por muy grande que sea.

¿Quién paga el viaje del papa Francisco? Es la pregunta que nos hemos hecho muchos últimamente. Lo lindo e incoherente es que la mayor parte la cubre el gobierno nacional, el resto lo patrocinan empresas privadas. Por supuesto los porcentajes de intervención económica tampoco han sido revelados, no sea que el pueblo se escandalice más de lo que ya, al parecer, está. Honestamente, esa visita la deberían pagar los católicos, nadie más, si quieren ver a su líder, pues que se metan la mano al bolsillo y lo traigan.

¿A qué viene el señor? Hace unos meses, en septiembre de 2016 para ser exactos, el papa Francisco I prometió venir a Colombia cuando el acuerdo fuese blindado por el plebiscito y por el reconocimiento mundial. "Yo estaré en Colombia para enseñar la paz" :o –espacio reservado para el desahogo de la ira-.

Alguien que le aclare a este señor que hubo un chanchullo bizarro con todo el tema del plebiscito y la finalización de la negociación. Además, por favor díganle cómo funcionan los procesos de enseñanza y por amor al cielo o a quien amen, alguien que le diga a este señor que si los millones de católicos colombianos que van juiciosos a misa cada ocho días, salen a la calle a ser los mismos hipócritas/homofóbicos/mente cerrada e intolerantes de siempre, 4 días de él hablando aquí no van a solucionar nada de fondo. Y eso que prefiero no hablar del tamaño del ego, por favor.

Hágame el favor, 25 mil millones de pesos colombianos gastados (no invertidos como algunos quieren hacer creer) en 4 días, hablemos de descaro. Literalmente hay niños en la Guajira que se están muriendo de hambre, por mencionar sólo un problema grave del país. No es más católico invertir esa platica en ayudarles a resolver de alguna manera y en alguna medida ese tema, en vez de gastarlo en desfilar al pobre anciano por 4 días en 4 ciudades del territorio colombiano?

Hay asuntos más urgentes, literalmente más vitales en los cuales se puede invertir todo ese dinero, no es justo y no creo que sea justificable gastar tanto en un viaje, por muy concurridos que sean los eventos y muy espiritual que puedan ser sus palabras para tantos.

Lo único que me queda de esperanza es que ojalá el turismo se dispare de una manera tal que los ingresos generados sobrepasen exageradamente el costo de la visita y que finalmente todos los que hoy estamos indignados renegando nos podamos quedar callados, sabiendo que al menos, en términos económicos, valió la pena.

Fuentes: Conferencia Episcopal de Colombia, Periódico El Colombiano, Periódico El Tiempo, Periódico Portafolio, Periódico La República

3/09/2017

Vomitando letras

Vos sos de los capítulos más difíciles de cerrar en mi vida. Tal vez nunca lo logre cerrar del todo, tal vez siempre haya un espacio vacío para que lo llenés, no lo sé.

Pocas cosas me han costado tanto como cambiar el chip con vos, ese chip que te define como una amistad, una del alma y que elimina la eterna ansia de algo diferente. Es muy putamente difícil. Día a día lo intento y a veces me siento victoriosa y en medio de mi vanagloria sonrío, pero otras veces aparecés y cual tsunami desbaratás todo lo que tenía pensado, todo lo planeado y por algún huequito me hacés derretir y ¡pum! cae al suelo todo. ¡Me da una rabia!

Odio admitir que escucho tu voz y saberte lejana me corroe el alma.
"Uno recibe lo que merece" es de esas frases que ahora mismo, escribiendo a velocidades alarmantes por necesidad de cambiar mi taquicardia, no entiendo. ¿Qué cojones he hecho para merecer tanta dificultad de mandarte al carajo? ¿para sentir que es una condena? odio las condenas, a la mierda, yo soy más que eso.

Yo soy más que una emoción desbordada, apelo a mis 3/4 de cerebro para que dejen la "maricada" y entiendan cómo son las cosas.

Las cuentas claras.

Una de las personas más importantes de mi vida, una que hace parte de la realización de uno de mis más grandes sueños, una que ha sido amiga -intermitente pero poderosa- por mucho tiempo. Una mujer admirable, muy loca a veces, un desborde sin igual de energía y de alegría, una fuerza imparable, de esas que sabés que si no te ponés de su lado, va a seguir sin vos.

Si se te olvidó qué y quién soy yo en tu vida, es tu problema, yo no debería estar prestándole tanta atención a tu forma de actuar.

La gente hace, no me hace.

Siempre tendrás un espacio en mi recuerdo como "el paisaje más soñado, el lago en el cielo". Recuerdo cerrado, como merece ser.

...
Ese es el problema, los puntos suspensivos con vos.

3/07/2017

El precio de las tetas - Las delicias de Maiky

Artículo publicado originalmente en la página web de "Las delicias de Maiky". 
#LasDeliciasDeMaiky 

Cirugía segura YA es una necesidad, especialmente en una sociedad como la nuestra, donde tantas personas se ven encaminadas a transformar sus cuerpos con objetivos como sentirse mejor, ser aceptadas, atraer a otras personas, etc.

Me senté a conversar con una chica en un restaurante cualquiera de Medellín, la cuna de la cirugía plástica, la meca de la apariencia. En el año 2011 entró a un quirófano con el fin de realizarse dos procedimientos: ponerse tetas y hacerse una lipo, y lo que se suponía que era ambulatorio resultó en un mes de difícil recuperación y una hospitalización, que incluyó unidad de cuidados intensivos, entubación y posteriormente una serie de repercusiones negativas en su salud, su cuerpo y en su mente.

¿Qué pasó? Inicialmente se quería poner tetas, pero terminó siendo enredada por un doctor que en pro de embolsillarse más dinero le recomendó hacerse una lipoescultura. Sin embargo, su tragedia no es por haberse hecho dos procedimientos al mismo tiempo, de hecho ese es el máximo recomendado, es más bien por haber caído en manos de un médico incapacitado para realizar los procedimientos, una clínica sin las instalaciones e instrumentos necesarios para responder ante alguna emergencia y un supuesto cirujano plástico fantasma. ¿Por qué fantasma? Porque aparentemente nunca apareció, dijo ella, quien contaba su historia con un aire tranquilo, aunque a veces en sus ojos color miel se asomaban lágrimas y yo me sentía una mierda por haberla puesto de nuevo a recordar todo el episodio.  Ella es una víctima de un coctel de irresponsabilidades, no es más, y como ella, hay cantidades exageradas en Colombia, incluso víctimas mortales. En Antioquia el año pasado murieron 13 mujeres por someterse a cirugías plásticas en clínicas no aptas o con médicos no capacitados, es el colmo.

Muchas cosas pueden salir mal en una cirugía, especialmente una practicada por la persona equivocada. La posibilidad de que se produzca una infección en una cirugía es algo menor del 1%, sin embargo puede pasar, al igual que rechazo de los implantes, necrosis de tejidos, llagas, pérdida de sensibilidad, coloraciones anormales en la piel, pérdida de la capacidad de amamantar, asimetrías, cicatrizaciones anormales, hemorragias, trombosis. Literalmente te puedes dañar el cuerpo, e incluso como ya dije, puedes morir.

Un médico que no es cirujano plástico no debería poder realizar este tipo de procedimientos, pero en este, el país del sagrado corazón, cualquier cosa puede pasar. Por eso es mejor “curarse en salud” y revisar que el doctor sea Médico Cirujano Plástico y que haga parte de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, en donde se encuentran agremiados los cirujanos calificados. También existe la Asociación Colombiana de Cirugía Cosmética, pero en ella está cualquier doctor que haya hecho un curso en otro país, online o cualquier cursillo, por lo que no es recomendable guiarse por ahí.

Las mujeres somos muy vanidosas (aunque existen hombres que nos ganan y con honores), pero es importante determinar las razones por las cuales nos queremos someter a estos procedimientos y antes de meternos a un quirófano es bueno saber por qué lo hacemos, que sea una decisión propia, en pro de sentirnos más a gusto con nuestros cuerpos, para “corregir” algún “defectico” de la naturaleza, pero que por ningún motivo nos sometamos a un cambio porque alguien nos lo sugirió o por darle gusto a alguien más. ¿Si las cosas salen mal, ese alguien cargará con las consecuencias? Seguro que no, esto necesita ser una decisión personal, consciente y estudiada.

Aparte de la recomendación que nos hace la hermosa chica de ojos miel de saber por qué lo hacemos, nos aconseja que revisemos muy bien si el médico y la clínica están en capacidad de realizar el procedimiento y de responder ante alguna eventualidad. Pilas con los irresponsables y las clínicas de garaje, con lo podrida que está la sociedad, ya sabemos que la ética no es un pilar y existen estos “chuzos” donde te operan de cualquier cosa por el sólo hecho de ganar dinero.

Es bueno también pensar en las consecuencias, dice ella. Si todo sale bien, magnífico, pero ¿qué tal si no? Física y emocionalmente te haces un daño, tal vez irreparable, pero ahí no para, el trauma va más allá pues es capaz de destruir relaciones, aminorar tu confianza incluso a la hora de tener sexo, sin mencionar los gastos en los que se incurre porque no es sólo el transporte, es más tiempo entre médicos, clínicas, abogados, denuncias y demandas, si es que decides irte por este camino, lo cual yo recomiendo, a estos desgraciados hay que detenerlos de alguna manera, por muy poderoso que sea el gremio y por muy desgastante que sea el proceso. “Sopesar lo que puede pasar con la razón por la cual te quieres operar” dice ella, y si decides hacerlo, hazlo bien.

Seis años después de su horrible episodio, dice que por fin se siente capaz de hablar del tema, que ya mira sus cicatrices como un recordatorio, que ha ido superando sus traumas a la hora de tener sexo, que está lista para enfrentar las peleas que se le vienen con los médicos y la clínica y que está dispuesta a ayudar a todas las demás personas que se han visto afectadas por este tema, por eso incluso tienen grupos de apoyo, donde se cuentan casos, se dan ánimos y consejos.

Personalmente me fue muy bien cuando me puse tetas, quedaron hermosas, la cicatriz es invisible, no tuve complicaciones de ninguna índole y todo salió perfecto, por lo que es obvio que estoy muy a favor de las cirugías, siempre y cuando se hagan con el mejor médico y en el mejor lugar posible, así sea más costoso, se trata de minimizar los riesgos por todos los frentes.

Es obvio y necesario que algo tiene que cambiar y yo sé que tantas mujeres víctimas unidas no van a seguir siendo ignoradas, este tema con ayuda de las redes sociales cada vez toma más fuerza y ayuda a crear más consciencia en nosotros como individuos, quienes estamos en la obligación de hacer la tarea bien hecha antes de meternos a un quirófano.