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4/27/2020

Mi comienzo

Hace 350 millones de años no existía como lo hago ahora, por el contrario, era sólo una cantidad de energía divagando por el universo, jugando con estrellas, algunas fugaces, otras no, jugando con planetas, galaxias enteras eran mi distracción y mi campo de juego, los soles me divertían y me recargaban con su infinito poder, y no era quien está hoy sentada frente a esta vieja pero inspiradora y divertida máquina de escribir.

En las estrellas y su luz me resguardaba cuando los cometas amenazaban contra mi seguridad.  En los hoyos negros iba y buscaba lo que nunca había perdido pero por alguna razón me llamaba y me hacía desafiarlo todo al entrar a ellos.  En las cosas grandes, pequeñas, enormes o microscópicas encontraba la magia de un universo aún bastante inexplorado, repleto de astros, sustantivos, momentos y espacios por descubrir.  No necesitaba nada más que el paso de un cometa para darme un divertido paseo rodeada de objetos celestes brillantes, otros no tanto, pero todos por igual interesantes.

Nada podría salir mal, asteroides chocaban contra cualquier ente que se cruzara por su camino, destruyendo parte de ambos como los solíamos conocer, dejando rastros y huellas divagando por el infinito espacio de colores que formaba, en aquel entonces, este precioso universo que yo, como una amorfa cantidad de energía, disfrutaba recorrer, sin rumbo, sin fin, ¡ah! y lo mejor, sin afán, porque en aquel entonces el tiempo no era más que la suma de duraciones de episodios, no había ningún indicio de mortales humanos definiéndolo.

Todo era naturalmente caótico y sistemático, así como me gusta, todo tenía su intrínseco desorden y en cualquier momento algún elemento podría intentar variar el orden y la forma casuística de las cosas y las situaciones, y podría conseguirlo sin mayores inconvenientes.  Era un universo bastante flexible, permitiendo a todas sus formas, elementos y partes coexistir de manera que la libertad reinaba en el avance de un cometa, de la misma forma como lo hacía en el paso veloz de un asteroide y en el movimiento orbital de tantos planetas que podría visitar con tan sólo proponérmelo.

Ahora, la luz del Sol de nuestro sistema se va alejando de esta parte de la Tierra, el cielo se va tornando oscuro y comienzan a hacerse visibles todos estos elementos universales que hoy, 350 millones de años después tanto extraño, pues ahora sólo los puedo ver a miles de años luz de distancia, y ni puedo soñar con volver a montarme sobre un cometa y viajar sin afán y tan libre como sólo en esa época pude hacerlo.  Veo en nuestro cielo pequeñas manchitas luminosas, unas más grandes que otras, pero todas comparten la misma característica, son inalcanzables y hermosas.   Cómo quisiera poder aún viajar y divagar por el universo como esa amorfa cantidad de energía, en vez de tener que conformarme con sentarme en esta cama extraña frente a esta vieja máquina y vomitar tecleando esta sensación que de repente me cayó como una descarga de los gases de la superficie de Júpiter.

Me resulta divertido y más que acogedor aceptar que una vez, hace 350 millones de años, era universal, como la energía que cuando abandone este cuerpo pasará a otro estado y en otra aventura me embarcará. Es el destino, como el destino de las Lunas de recibir golpes indiscriminados de asteroides y rocas celestes, que las tocan para deformarlas porque no tienen mayor forma de evitarlo pues en vez de contar con una protectora atmósfera cuentan con su enorme fuerza gravitacional, que no hace más que traerles abolladuras y totazos.

4/22/2020

FILBO 2020, la felicidad



Tanto por aprender, tanto por vivir, tanto por descubrir...
Estoy enamorada de este proceso de ser escritora.
Ayer tuve una charla en vivo con Alfredo de ITA Editorial, en el marco de la FILBO2020, Feria Internacional del Libro Bogotá. 
Hacer parte de esa feria es más que un sueño hecho realidad, que un libro con mi escrito esté en esa feria es algo que me hace sentir muy feliz, desde el fondo de mi corazón, porque me reafirma que voy avanzando en el camino que escogí y parece que se me da bien hacerlo.
No sólo haber participado en ese evento, sino que el libro "Barco de papel" esté en la vitrina virtual de la feria, ¡ah! qué berraquera, hermano.

Cuando tenga el video del live lo subiré.

4/12/2020

Terminando amistades

Las relaciones de pareja no son las únicas que se terminan.

Siempre he pensado que las relaciones son como el neumático de una llanta. Se pincha, lo parchas. Se pincha de nuevo, lo vuelves a parchar. Puedes seguir haciéndolo,  hasta que el neumático sea más parches que neumático mismo, y ahí, ¡pum! Explota y no tienes forma de repararlo más. Es hora de descartarlo. Déjalo ir.

Las relaciones se dañan completamente después de muchos arreglos (o parches en un neumático).

Intentas solucionar el nuevo daño, lo arreglas. Vuelve y se daña (por el mismo motivo o por otro) y lo parchas de nuevo. Pero inevitablemente llega un punto en que pasas más tiempo arreglando la relación que disfrutándola y ¡pum! Estalla, punto de no retorno. Es hora de cortar el lazo. Déjalo ir. 

Las relaciones de pareja no son las únicas que se terminan.

Las relaciones de amistad pueden ser más resistentes a los arreglos, pero no son infalibles. 

Con los amigos te acercas, creas un lazo, compartes pensamientos, filosofías, energías, etc. Con los amigos una diferencia puede ser fácil de equilibrar, es más sencillo dejar pasar las molestias (si no eres un megadramático) y seguir adelante. 

Luego puede ser que te alejas, porque no lograron limar la aspereza, o porque la vida es así. Si te das cuenta a tiempo y vale la pena, acortas la lejanía y fortaleces el lazo. Si no haces esfuerzo por volver a acercarte, pues ya sabes, no era valiosa para ti.

Te acercas, todo es lindo de nuevo, fluyen y disfrutan juntos, comparten historias y todas esas cosas que los hicieron compatibles anteriormente.

Pero si te alejas por diferencias irreconciliables, por discusiones o por daños que te han ocasionado, seguramente entenderás que en ese momento el neumático estalló, porque sin importar la cantidad de veces que hayas intentado arreglar la relación, esta ya no es la misma, ya no sientes la energía, las ganas de conversar, de disfrutar. Eso que te unía se ha vuelto imperceptible. 

Terminar relaciones de pareja es relativamente sencillo, de acuerdo a la vida que hayas llevado, tendrás más experiencia y se te hará menos complicado hacerlo cuando llega el momento.  Pero no sabemos dar por terminada una relación de amistad.

¿Por qué no sabemos terminar una relación de amistad?

Creo que nos han enseñado que los amigos han de estar en las buenas y en las malas, que así crezcan pueden seguir compartiendo de una u otra forma, que los amigos son tesoros y han de cuidarse y aguantarse. Pero la realidad no puede ser más diferente.

Hay puntos de no retorno en amistades. Todos lo hemos vivido, seguramente no eres tan cercano a todos los amigos que has tenido a lo largo de tu vida. 

Te puedes convertir en ese alguien que no encuentra en común nada más que los recuerdos y el cariño por una amistad, pero que más allá de eso, con esa persona no vas a crecer, no vas a aprender, vas a estar atascado porque probablemente, las diferencias irreconciliables volverán, y de nuevo habrá que poner un parche al neumático, pero llegas a ese punto en que ha estallado. 

Y siempre es más sencillo alejarse que terminar.

Pero sea dicho o no, hay relaciones de amistad que deben terminar. Tal vez hasta por el bienestar de ambos.

El cariño puede quedar, pero para que la vida continúe, es necesario mantener la bicicleta funcionando, y con neumáticos reventados no puedes avanzar.

4/07/2020

Nuevo libro, "Barco de papel"

¡Alegría!
Un nuevo libro con mi nombre ha salido a la luz. 💃 ¡báilalo amiga!
Esta vez ITA Editorial juntó a varios autores que escribimos sobre viajar y sacó un libro hermoso, está en formato físico y en digital en esta web:

https://itabooks.com/producto/barco-de-papel/
Yo también tengo algunas unidades disponibles, si estás interesado, contáctame

Me encanta la portada, el nombre y qué honor hacer parte de este nuevo proyecto.

4/01/2020

4 de marzo

Hoy es el cuarto día del mes de marzo del año 1956, íbamos caminando por la calle, Carlos, mi mejor amigo Jorge y yo, cuando de pronto oímos un ruido. Nos extrañamos porque las calles estaban muy solas y era de noche, lo cual no era normal. Fuimos rápidamente hasta el lugar de donde creíamos venía el ruido y encontramos un hombre, tirado en el suelo, muy alto, con una ropa muy extraña, toda de color negro, con un arma en la mano. Era un revólver, se había disparado en la cabeza. 

Nos pareció raro la expresión que tenía en su rostro, estaba sonriendo, parecía muy feliz porque se iba a morir, los tres nos miramos, no lográbamos entender, ¿por qué si sabía que se estaba muriendo, estaba tan feliz?

Asustados, nos acercamos para revisar sus signos vitales, aún tenía pulso, aún respiraba, aún estaba vivo, parecía estar feliz los últimos minutos de su vida, ¿cómo puede estar aún vivo si se acaba de disparar en la cabeza?, ¿por qué se quería suicidar?, ¿cree que todo será mejor al suicidarse?, ¿cómo puede ser tan egoísta?, nos preguntamos. 

No lo lográbamos entender. Le preguntamos al hombre, pero él no nos escuchó, o simplemente no nos quiso responder. En ese momento, ¡¡¡BIIPPPP!!!, sonó el pito de un automóvil, “ya sonó el timbre, se acabaron las clases, ¿se van a quedar ahí parados?

El conductor extrañado nos gritó, estábamos de vuelta al cuatro de marzo de 1999.