lunes, 28 de mayo de 2018

Desintoxicación de redes sociales

mayo 27, colapso mental y emocionao por el resultado de las elecciones presidenciales en mi país.
consecuencia: 9 pm, decido cerrar redes sociales.

mayo 28: 7:40 am abro los ojos, me desperezo, sobo a mi perra. Cojo el celular, ya no tiene redes sociales, abro y me concentro en forex, estoy ganando dinero. Punto en contra de las redes sociales. Punto a favor de forex.

En la tarde cojo el celular varias veces, si tuviera redes las miraría, pero como no tengo encuentro algo diferente para hacer. Seguro todavía se están tirando pullas los miembros de las nuevas barras bravas, que nada tienen que ver con fútbol. Gas.

En la noche pienso en mis amigos, seguro cuando se den cuenta me preguntarán por qué las cerré o no, me tildarán de loca -cómo siempre-, no me importa la verdad.

Conclusión: Estoy acostumbrada a ver las redes, pero no tengo intención de volver en este momento.

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noviembre 8: pasaron cuatro meses sin redes, sentí alivio, libertad, muchísimos pesos menos en mi cabeza. Al principio me costó acostumbrarme a no revisarlas, pero poco a poco dejaron de ser parte de mi rutina. Entonces le cogí el sabor a cosas como pixelart, calibre, rompecabezas, juegos mentales, juegos de naipes y por supuesto, a escribir.
Durante ese período pasaron tantas cosas en mi vida que normalmente hubiera publicado, que me sentí en la obligación de lidiar con ellas de una manera más privada y en cierto sentido más propia y meritoria.

Cosa de locos, recomiendo a ojos cerrados la vida sin redes sociales.

Hoy sigo sin facebook, gracias a mi psiquiatra reabrí el instagram de La chica jugando con letras (@lachicajugandoconletras) y posteriormente decidí reabrir el personal, estudiando cada uno de los perfiles que solía seguir y eliminando la gran mayoría, de manera que mi experiencia al navegar en dicha red me proporcionara contenidos más interesantes, menos dramáticos, muchísimo menos sociales -valga la ironía- y así no contaminarme con todo lo que sentí me colmó el vaso y me llevó a la decisión de cerrarlas. Cambié la forma de ver instagram, reduje el tiempo que navegándolo invierto y muy poco publico.

Mi psiquiatra me enseñó -o me recordó, mejor dicho- que nosotros no somos seres aislados, que somos sociales y que hace parte de mi desarrollo como persona poder hacer parte de dichos espacios sin dejarme contaminar. Algo así como teniendo redes con algún sentido, no sólo tenerlas por tenerlas, por matar el tiempo o porque los demás las tienen.

Fue un respiro muy renovador y sin duda un ejercicio muy interesante.

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