Ahora que lo sé

Luego de tu confesión, en el estado en que la hayas hecho, tengo que decirte eso:

Ahora en mi cabeza no hay un sólo pensamiento diferente a tenerte.

Hoy, mi mente no me deja en paz, mi cuerpo entero está temblando...

¡Maldita sea!  Lo que me detenía era no saber lo que pensabas, ¿pero ahora? ¡Cómo diablos me voy a controlar al verte, cómo no voy a saltarte encima y cómo voy a ver tus labios y no besarte!

El destino está jugando más pesado que nunca, la tentación me está volviendo loca y el deseo es lo único que siento recorrer mis venas...

Un esfuerzo descomunal hice para apagar lo que estaba creciendo y ahora, ¡ahora! ¿Ahora qué hago con esto?

Hago un esfuerzo para borrar tu sonrisa y tus palabras, hago un intento por olvidar que me deseás tanto como yo...

La ansiedad me está chiflando y me pregunto, ¿por qué esperaste tanto tiempo?

Me viste al lado tuyo muchos días, hablamos miles de veces, nos abrazamos mil veces más, ¿y por qué nunca fuiste capaz de hablar?

No sé si puedo hablarte de esto o sólo podré hacerlo cuando las mentes estén alteradas...

Hoy, siento que me voy a tostar si no te me salís de la cabeza, sino me seguís hablando de lo que se te ocurre hacerme, ¡sino me volvés a dañar la cabeza!

Tal vez el destino sólo está poniéndonos una vez más a prueba, por que él mismo sabe que ahora no es tiempo de dejar que esto pase, ni vos ni yo estamos en la posición de dar rienda suelta a esto, porque sabemos que cuando lo hagamos lo vamos a tener que disfrutar y este no es el tiempo para hacerlo…

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