viernes, 4 de mayo de 2007

Al mataculín!

El Mataculín es la forma más simple de entender la naturaleza humana con su espíritu de éxito...

Se tiene la posibilidad de mantener el equilibrio entre 2 personas, pero incluso desde niños, este tipo de esfuerzo se hace imposible.

El hombre en su propia naturaleza es un ser que compite, compite para ganar, se esfuerza por conseguir el control y lucha por mantenerlo una vez lo obtiene, y lo más importante, no se arriesga a perder dicho control, a no ser que el contrincante o el dominado flaquee y no represente peligro alguno para quien manda.

Desde que un ser humano es pequeñito y puede montar en mataculin, intenta pasar por encima de su "compañero de juego" y lo trata de dejar arriba, atrapado sin poder hacer nada, con la obligación de sucumbir ante esa pequeña persona que luchó hasta ganar el poder de la situación, o tal vez sin luchar, decidió gobernar al otro y dejarlo a su merced.

Los niños no entienden de filosofía, no conocen mucho de historia, no han tenido la oportunidad de vivir la dominación de un ser sobre otro comenzando desde las mismas condiciones, y sin embargo, su naturaleza los impulsa a dominar al otro sentado al frente en el mataculín, en vez de tratar de mantener el equilibrio, y hacer de este un juego relajado, en el cual los dos pueden subir y bajar, sentir el vientico soplando en la cabeza y despeinando.

Es por esto que concluyo sinceramente que entre los humanos, el equilibrio es una utopía, y no es cuestión sólo de educación, sino de instinto...

Porque quién niega que es divertido ver al compañero de mataculín arriba, moviendo los piecitos y pidiendo ser bajado, o mejor aún, quién dice que dejar caer violenta y rápidamente al otro contra el piso no es divertido?

Es más, reto a quien monta en este aparato, a que haga el intento de mantener el equilibrio durante el mayor tiempo posible que, su instinto, su picardía, sus ganas de poder, se lo permitan, sin montar a su compañero a bolear piecitos y recibir un golpe en la nalga por la caída.  Verán que difícil es mantener el control del deseo y utilizar el mataculín como un juego pacífico... Tal vez, como debería ser...

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