29/12/2024

¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas?

¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando te despiertas?

Desilusión. Otra vez estoy despierta, qué pendejada.

No sé cuánto tiempo me demoro en sacudir esa idea, ese sinsabor. A veces lo logro, a veces no. 

¿Cuántas despertadas faltarán?

Envidio a los que no lo hacen más, más que a los que no tienen ese problema, esos que se depiertan felices como mi novia, con una marejada de energía, de palabras, de ideas. A esos no los envidio mucho porque no sé qué llevan en su interior, no sé cómo ven la vida, no sé qué clase de extraños mecanismos tienen para ir por la vida sin anhelar no vivirla más.

Yo nada más envidio a esos que se van.

¿Que por qué no me he ido? 

Eso es de berracos. Mi hermano fue un berraco. Yo no quiero hacerle eso a Matilda, principalmente. Natalia, Ziki, los caballos y mi familia pueden seguir adelante, pero abandonar a Matilda no me cabe en la cabeza. Por eso sé que nos vamos a ir juntas, como la tía de Nicolás y su perrita en aquel fatal accidente del 27 de diciembre de 2002.

Desilusión. Otro día más. Otro día para pretender estar bien. Otro día para tener que hacer cosas, cocinar, comer, lavar platos, jugar con mis perras, darles de comer, organizar la casa, ir aquí, ir allá, hacer esto, hacer lo otro. 

¿Por qué no desaparece el mundo entero y me dejan en paz? Porque no puede hacerlo. En la ecuación soy yo la que tiene pereza de hacer todo, soy yo la que no encaja. Soy yo el problema.

¿Cuál es la solución?

La desilusión al levantarme debería ser indicativo.

Algo que me haga sentir afortunada de despertar. Mi psiquiatra me recetó dar las gracias al abrir los ojos, sintiendo la gratitud, no pronunciando frases de manera mecánica. Me cuesta. Vivir me cuesta.

Qué frase tan tesa.

03/12/2024

"La muerte del justo"

Y, de repente, carece de sentido jugar Nintendo, jugar en el celular, algo que me entretuvo tanto tiempo durante el día desde hace varios días.

Tal vez emergió la voz de la consciencia y me obligó a buscar mi libreta. No lo sé, ¿cómo saberlo?

He tenido la idea de escribir acerca de Jorge desde hace unos días, pues las condiciones de su muerte fueron bastante peculiares. 

Un tipo contento durante el día, el mensaje que le envió a Natalia el día anterior, haber sacado la tarde para estar con ella y decírselo. El infarto fulminante, la caída en las escalas en plena calle de la unidad, la sábana que le cubría levemente el torso y la cara, las chanclas, pantaloneta y camisa a cuadros, la lluvia, el gentío mirando, el taco eterno que pasamos para llegar allá, el médico legista que no llegaba por las cinco muertes que ocurrieron en el mismo rango de tiempo. Los plásticos recortados para cubrirlos, la sábana más grande, el enorme plástico que nos pusieron de techo los vecinos, las aromáticas, la llamadera a emi, los celulares descargados, los comentarios inapropiados de la tía, las historias extrañas de David sobre sus premoniciones. El lapicero muerto del médico legista, el de Sura que no quería que Natalia pasara la cinta amarilla, Natalia y yo que pasamos corriendo por el lado del cadáver sin darnos cuenta  pensando que lo tenían en su casa. El cuerpo caliente, las cuatro horas de espera de la funeraria.

Todo parecía una escena de película. 

Todo cambia en un instante.

Espero poder apoyar a mi amor en este duelo y que mi suegro, vaya y disfrute lo que sea que siga cuando dejamos de ser vivos.

18/11/2024

La ciudad es una fábrica de miedo

Que la puerta tenga seguro, que la ventana cierre bien, que la cortina la tape por completo.

¿Ya sabe cuál es el número de emergencias?

No vaya a salir con cosas de valor, tampoco las deje en la casa. Usted no sabe quién es quién, hay gente con las manos muy largas.

¿Y eso por allá si es seguro?

¿Hay hospital cerquita?

Tenga cuidado dónde se mete.

No le reciba nada a nadie.

No coma en la calle.

Tenga cuidado con quién habla.

No se vaya a dejar coger de la noche, no importa que trabaje de noche, no se deje.

¿Hay agua y luz?

Ponga mucho cuidado cuando salga.

Fíjese que nadie vaya detrás de usted cuando vaya a entrar a su casa.

Lleve la llave en la mano para que no se demore mucho entrando.

Qué peligro, todo, nada.

Póngale cuidado al río, no sea que se crezca de repente.

No se meta muy lejos en el mar.

Cuidado se ahoga.

Cuidado le roban el perro.

¿Y si el perro se enferma?

Fíjese bien de quién se hace amigo. Mejor no haga amigos, uno qué va a saber las intenciones de la gente.

No se ponga por ahí a beber.

Cuidado con un retén que no sea de policía.

Cuidado lo secuestran.

Cuidado lo violan.

No tome fotos en la calle, de pronto le quitan el celular.

Si le tiran piedras en el camino siga derecho que eso hacen para robar.

Fíjese antes de sentarse que no haya nada en el asiento, una aguja, por ejemplo.

No le sonría a todo el mundo.

No viaje de noche, uno no sabe una varada o cualquier cosa.

No salga cuando esté lloviendo, qué peligro un rayo o que se enferme.

No camine sola por ahí, de pronto la matan.

Cuidado se cae del caballo.

Cuidado la pica un animal.

Cuidado con un golpe de calor.

No se vaya a deshidratar porque de pronto se muere.

No camine sola por la calle a horas equivocadas.

Si la atracan entregue todo, no se ponga a pelear que la matan.

Cierre bien puertas y ventanas antes de salir.


La ciudad es una fábrica de miedo, no hay sino que irse a vivir rodeado de la naturaleza para que los demás lancen constantes advertencias sobre todo lo que puede pasar, imaginario o real. Es muy fuerte ver la cantidad de miedos que tenemos instalados

🚀Viaja al pasado ⏳

 
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