13/01/2025

¿Qué vendrá?, ¿qué vendrá?

Pero, ¿qué es lo que quieren de mí?

¿Cuál es la guevonada?

No sé qué quiere la vida de mí, y estoy muy cansada para averiguarlo.

No sé qué quieren de mí. ¿Qué putas quieren de mí?, ¿qué quieren que yo haga?

Escribir, hablar, comunicar...

¿Comunicar qué? ¿Y si no tengo mucha cosa buena que comunicar?

Qué mierda esta sensación de estrechez en el pecho, de corazón frágil, de ojos húmedos y temblor interno. De suspiros y preguntas, de respuestas oscuras y suicidas. De labios apretados y picor en la mente.

Hace poco le dije a alguien que mi cerebro me quiere matar y me dijo que no debería decir eso, que le ordenara a mi cerebro que me dejara en paz.

No funciona así, aunque intentos no me faltan.

Si dejar el cigarrillo fue difícil tantas veces (hasta que dejó de serlo pero eso es punto aparta), dejar la quetiapina es una completa pesadilla. Y Alicia me preguntó si estaría dispuesta a intentar disminuir o dejar por completo algunos medicamentos con el fin de intentar terapia con hongos, y yo sin dudarlo dije que sí. Y sí, lo sostengo. Prefiero morir unos días y eventualmente despertarme antes que seguir medicada con estos efectos secundarios que a veces creo que me van a costar hasta mi relación.

Eso sí, ojalá no sea tan duro como las crisis o como me he sentido hoy.

04/01/2025

Antonina o la caída de Roma

Nunca había leido una novela histórica. De hecho, llegué a ella por accidente, porque busqué en google las mejores novelas del género policíaco después de haber leído el Misterioso caso de Styles de Ágatha Christie (su primer libro publicado) y me encontré con una novela de Wilkie Collins cuyo nombre ahora no recuerdo, pero al leer un poco sobre él me enteré que el libro del que se trata este episodio fue su primer libro, y a mi me gusta leer los libros en orden de publicación, tal vez para encontrar algo de evolución del autor, o por locura, o por TOC. No lo sé, nunca lo sabremos puede ser. Tampoco nos quitará el sueño.
Me gustó mucho el salto entre personajes. Me gustó muchísimo más su forma de dirigirse personalmente al lector y explicarle cuando iba a saltar de personaje a otro o de un punto de la historia a otro, invitando al lector a acompañarlo en su narración. Me parece un ejercicio magnífico.
A veces se tornaba un poco lenta, descriptiva en exceso y con un lenguaje riquísimo, pero hizo hincapié en lo que cada personaje podía estar pensando o viviendo y eso es muy valioso.
Fue más allá de desarrollar los personajes principales, en la mayoría de escenas en las que participaban otros, les daba diálogos, descripciones y sentimientos, eso le daba mucho sentido de cobertura al momento vivido.
Una gran novela, qué maravilloso libro.


29/12/2024

¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas?

¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando te despiertas?

Desilusión. Otra vez estoy despierta, qué pendejada.

No sé cuánto tiempo me demoro en sacudir esa idea, ese sinsabor. A veces lo logro, a veces no. 

¿Cuántas despertadas faltarán?

Envidio a los que no lo hacen más, más que a los que no tienen ese problema, esos que se depiertan felices como mi novia, con una marejada de energía, de palabras, de ideas. A esos no los envidio mucho porque no sé qué llevan en su interior, no sé cómo ven la vida, no sé qué clase de extraños mecanismos tienen para ir por la vida sin anhelar no vivirla más.

Yo nada más envidio a esos que se van.

¿Que por qué no me he ido? 

Eso es de berracos. Mi hermano fue un berraco. Yo no quiero hacerle eso a Matilda, principalmente. Natalia, Ziki, los caballos y mi familia pueden seguir adelante, pero abandonar a Matilda no me cabe en la cabeza. Por eso sé que nos vamos a ir juntas, como la tía de Nicolás y su perrita en aquel fatal accidente del 27 de diciembre de 2002.

Desilusión. Otro día más. Otro día para pretender estar bien. Otro día para tener que hacer cosas, cocinar, comer, lavar platos, jugar con mis perras, darles de comer, organizar la casa, ir aquí, ir allá, hacer esto, hacer lo otro. 

¿Por qué no desaparece el mundo entero y me dejan en paz? Porque no puede hacerlo. En la ecuación soy yo la que tiene pereza de hacer todo, soy yo la que no encaja. Soy yo el problema.

¿Cuál es la solución?

La desilusión al levantarme debería ser indicativo.

Algo que me haga sentir afortunada de despertar. Mi psiquiatra me recetó dar las gracias al abrir los ojos, sintiendo la gratitud, no pronunciando frases de manera mecánica. Me cuesta. Vivir me cuesta.

Qué frase tan tesa.

🚀Viaja al pasado ⏳

 
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